Ricardo Fujita dirige el Centro de Genética y Biología de la facultad de Medicina de la USMP

ricardo fujitaA diferencia de su padre, Ricardo Fujita Kokubun, que se dedicó al dibujo urbano y comercial, Ricardo Fujita Alarcón (55) es un destacado biólogo sanmarquino que a través de sendas investigaciones viene contribuyendo con la mejora de las expectativas de vida de la población peruana y en general de toda especie humana.
En las siguientes líneas recuerda con cariño a su abuelo Uichi Fujita, en su momento, el mejor artesano en tubos de escape y silenciadores. Muchos carros de Palacio de Gobierno, entre los que se cuentan los del presidente Fernando Belaúnde Terry, llegaron hasta su taller.
?Mi abuelo llegó de Fukushima en 1923. Su hermano mayor arribó cuatro, cinco años antes; tenía un negocio en La Victoria, parece que por la avenida Manco Cápac. Mi abuelo llegó a cuidar la tienda, una pulpería que vendía carbón. Poco a poco se independiza. Junta okane y se le ocurre poner un taller de mecánica, pero empezó con una herrería, haciendo las rejas de los tractores, una especie de palma para levantar la tierra. Poco a poco derivó en cosas más finas como hacer los tubos de escape?.
¿Qué recuerdos tiene de él?
Mi abuelo era bajito, medio agarradito, ancho. Cuando era joven estuvo soldando un cilindro vacío que anteriormente contuvo ron. Parece que no estaba del todo vacío, explotó y le voló un pedacito de la nariz, tenía una cicatriz en la puntita. Tenía unas manasos. Su cariño era: \’hola\’ y te daba unos palmazos, toscamente, pero con sonrisa campechana. Era súper explosivo.
Tuve la suerte de vivir al lado de la casa de mi abuelo porque que mi papá había alquilado otra al costado. Estábamos muy cerca. Yo para levantarme al colegio era muy flojo. Pero los domingos me levantaba tempranito. Siete de la mañana donde mi abuelo que preparaba chocolate y pan con camote. Nos escapábamos de la casa. Tengo la suerte de haberlos disfrutado.
Fue el relacionista público de su propio taller.
Mi abuelo era una persona muy carismática. Tenía visión para los negocios. Recuerdo que cuando salían los carros, salía con su banderita, diciendo \’cuidado, cuidado\’. Entregaba a los clientes las tarjetitas de la mecánica, \”Taller de Mecánica Los Próceres\”. Era una persona muy humilde que salió desde abajo. Todo el mundo le saludaba. Hasta ahora, a pesar de que vivo en San Isidro, en alguna ocasión tomo taxi para ir a visitar a mis papás y los mismos taxistas me preguntan: \’¿y usted ha vivido por acá?, Si, mi abuelo tenía un taller acá -les respondo- ¿y cómo se llamaba? -me preguntan- Fujita. \’Ahhhh, claro\’. Mi abuelo es legendario en el Rímac.
¿Un taller cien por ciento rimense?
Pero al inicio no fue así. Como te contaba, mi abuelo llegó desde Japón a trabajar en la tienda de su hermano pero en La Victoria y luego formó su propio negocio. Después escuché en la familia que tuvo una diferencia con un pariente y lo estafó. Entonces con la poca plata que tenía se va al Rímac y pone un taller de mecánica. Comienza de nuevo. Sería por el año 1947. Felizmente no sufrió persecución. Probablemente porque éramos de los más pobres. Tuvo un tío lejano que si llegó a esconderse en un ataúd para evitar ser deportado a Estados Unidos.
Desde entonces permaneció en ese distrito.
El taller, ubicado en la cuarta cuadra de la Av. Próceres, siempre se quedó allí. Mi abuelo murió en el, trabajo hasta el final. Era un distrito del Rímac con muchos vecinos descendientes. Tenía en la esquina la bodega de los Higa, (el estudio fotográfico) Nakayama. Cuando falleció, dos tíos llevaron el taller pero la fórmula no funcionó. Después uno viajó al Japón.
EL NISAN QUE DESOBEDECIO A SU PADRE
?Tengo una anécdota de mi abuelo. Cuando mi papá tenía veintitantos años, había mucho arreglo entre familias. Mi papá era el nisan y tenía que obedecer a mi abuelo de casarse con una nisei y seguir una profesión. Lo desobedeció porque fue dibujante. Se molestó un poco con él. Después se casó con mi mamá. Ya había familias que estaban en conversación para arreglar. Mi abuelo se molestó nuevamente?.
¿Y cómo cerró ese duelo?
Recuerdo que una vez, tendría diez, doce años, mi abuelo celebraba su cumpleaños en un chifa en la Plaza de Armas con sus amigos. Entonces muy orgulloso decía: \’mi familia se ha integrado al Perú. Mi hijo mayor se ha casado con peruana\’. Sus otros hijos siguieron además el ejemplo del mayor: también se casaron con peruanas.
¿El círculo de amigos eran nikkei?
Sí, eran del club Fukushima. Pero también tuvo muchos amigos peruanos. Se había integrado muy bien. Siendo del Rímac.
¿Qué aprendió de su abuelo?
De mi abuelo y de mi padre: el trabajo y la honradez. No solamente hasta donde estés cansado sino hacer un poco más. Y ser además de honrado, directo y franco. La entereza y la bonhomía, siempre buscar lo positivo.
En pocas palabras
Perú: Tierra de oportunidades
Japón: Raíces
Familia: Recuerdo y felicidad
Deporte: Practiqué Judo en San Marcos. Por un problema de salud no lo estoy haciendo.
Virtud: Entereza
Defecto: Pensar demasiado las cosas
Hincha: Alianza Lima
¿Un rimense hincha del Alianza? En mi barrio vivió César Cueto, Babadú Martínez. Y eso que mi papá trabajo en la Backus.
Más datos
-Mis padres son Ricardo Fujita Kokubun y Magda Alarcón Sánchez
-Somos cuatro hermanos: Luis, Fernando, Diana y yo
-Nací en el Rímac y estudié la primaria y la secundaria en el colegio externado Santo Toribio. Luego ingrese a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en la carrera de ciencias biológicas.
-Hice mi maestría y doctorado en la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo, Francia

Fuente: Peru Shimpo

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